Archivo de la etiqueta: quizás

O quizás no

Me quedé bloqueada un instante, quizás un par de milésimas que se me antojaron como horas; eras tú,  esos ojos café,  tu peinado cuidadosamente estudiado, las manos metidas en los bolsillos de ese abrigo tan elegante y la expresión de tu cara disimulando para no mirarme como siempre que me veías llegar, porque siempre te dio vergüenza no saber cómo actuar.

Hiciste un amago de sonreírme y se me olvidó por completo tomarme unos segundos para pensar si abrazarte o no,  pero me acordé en cuanto ese aroma tuyo volvió a recordarme lo irresistible que siempre eres has sido para mí.

Y entonces fue cuando el mundo se paró en seco lo que dura un relámpago,  lo justo para alarmarte sabiendo que algo ha ocurrido, pero no lo has visto bien. Y entonces te miré de cerca, tan cerca como antes… o quizás no tanto, pero no puedo estar segura cuando el recuerdo en mi cabeza está coloreado con tonos oníricos.  Y entonces vi una madurez en tu rostro imposible de adquirir en tan poco tiempo… y solo entonces supe lo duros que debieron de ser para ti aquellos meses.

Pero quizás a ti también se te olvidó tomarte un momento para pensar, o lo pensaste y te pareció una buena idea aventurarte a sonreírme como antes; o quizás no, pero eso me quiso parecer.

image

Decidimos hacerle un guiño a los viejos tiempos y sentarnos en la misma mesa del mismo restaurante, aunque ambos escondimos el motivo real con la excusa de lo mucho que me gusta ese rincón. O quizás no, tal vez fui la única de los dos que jugaba a sentirse como entonces y ni si quiera te acordabas de por qué en tu lado de la mesa había un desconchón.

Yo pedí mi hamburguesa de siempre,  y tú te decidiste por la nueva, como siempre. Y tuve que volver a abrirte la bolsita de ketchup, porque cuando me la tendiste con tu sonrisa inocente no quise decirte que sé que por fin has aprendido a no desparramarlo por el plato. O quizás no, puede que te confunda con alguien y tú sigues necesitando ayuda.

Confieso que estaba nerviosa, tanto que ni si quiera me di cuenta de que tú también lo estabas hasta que los dos conseguimos relajarnos a base de bromas con la intención de romper un hielo que en realidad nunca llegó a estar allí, pues procuré no alejarme de ti y seguirte la pista para no perderme las cosas importantes de tu vida, y sé que tú quisiste estar al corriente de la mía cuidando de mis pasos con disimulo, pero desde cerca. O quizás no… no sé, perdona, me he quedado medio adormilada y me ha dado por soñar.

Y me acomodé otra vez tanto a ti que saltaron las alarmas al sentirme ser de nuevo la chica de antes de ayer, esa que se despistaba con la forma perfecta de tus labios en medio de cualquier conversación, y si le hablabas a oscuras quien la despistaba era esa experta en hipnosis que tienes por voz. Y me di cuenta  de que a pesar de estar a plena luz del día había vuelto a ocurrir, ese sonido traicionero me había llevado al escondite que nos prestaba una tal señora Jones,  amiga de Bubblé. Por cierto, ¿sabes qué fue de él?  Desde que no le pides que escriba canciones para mí no me lo he vuelto a cruzar.

En fin, que me asusté de la vida real y solo se me ocurrió interpretar un papel que no tardaste en tragarte… y te creíste que solo somos amigos, de esos que caminan del brazo porque entre ellos es como cuando llueve y son dos bajo un paraguas, un gesto sin ninguna importancia.
image

Y te hice pensar que no me acuerdo de lo que escribiste en aquel post it azul, o quizás en realidad seas tú quien no se acuerda, ni del post it ni de por qué mi fondo de pantalla es una taza de café. ¿O quizás sí? Porque si hay algo de lo que estoy segura que recuerdas es que quitarme el sueño siempre se te dio bien.

image